Del manejo sintomático a la medicina de precisión en la dermatitis atópica

La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que debe entenderse como una patología sistémica. Su fisiopatología incluye una alteración de la barrera cutánea y una activación sostenida de la inflamación tipo 2, con importantes repercusiones clínicas y psicosociales.

Durante décadas, el tratamiento se centró en terapias tópicas y en el control de los brotes. Sin embargo, el avance en el conocimiento de las vías inmunológicas implicadas ha impulsado una transición hacia la medicina de precisión. Las terapias biológicas dirigidas frente a citocinas clave, así como los inhibidores de JAK, han demostrado una eficacia significativa en pacientes con enfermedad moderada-grave.

Este nuevo paradigma ha cambiado los objetivos terapéuticos, priorizando el control sostenido de la enfermedad, la reducción del prurito y la mejora de la calidad de vida. La selección del tratamiento se basa cada vez más en el perfil clínico del paciente, la gravedad y las comorbilidades asociadas.

La dermatitis atópica ilustra cómo la innovación terapéutica puede transformar el manejo de una enfermedad crónica, siempre que se integre en un enfoque individualizado y basado en la evidencia.

La investigación clínica convierte enfermedades mortales en enfermedades tratables.”
Sidney Farber

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